{"id":74,"date":"2019-10-17T03:33:26","date_gmt":"2019-10-17T01:33:26","guid":{"rendered":"http:\/\/losboldosdepilen.cl\/blog\/?p=74"},"modified":"2021-12-20T21:50:30","modified_gmt":"2021-12-20T21:20:30","slug":"flora-poetica-i-vegetada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/flora-poetica-i-vegetada\/","title":{"rendered":"Flora po\u00e9tica I. Vegetada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hojas, \u00e1rboles, arbustos y flores<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><br> Vegetada<br> Ladrillos<\/strong><br> Tierra<br> Hojas:<br> Hoja de \u00e1lamo blanco<br> Hoja an\u00f3nima<br> Hoja de boldo<br> Hoja de cedr\u00f3n<br> Hoja de ciruelo silvestre<br> Hoja de damasco<br> Hoja de jazm\u00edn en flor<br> Hoja de laurel en flor<br> Hoja de menta<br> Hoja de rosa silvestre<br> Hoja de ruda<br> \u00c1rboles y arbustos:<br> \u00c1rbol<br> Acacia<br> Alerce<br> Algarrobo<br> \u00c1rbol an\u00f3nimo<br> Array\u00e1n<br> Avellano<br> Belloto del norte<br> Boy\u00e9n huayu<br> Canelo<br> Cipr\u00e9s de cordillera<br> Cul\u00e9n<br> Espino<br> Eucaliptus<br> Guayac\u00e1n<br> Lingue<br> Litre<br> Molle<br> Muchi<br> Naranjillo<br> Olivillo<br> Palo colorado<br> Patagua<br> Peumo<br> Pino<br> Quillay<br> Sauce<br> Ulmo<br> Flores:<br> Ajicillo<br> Arvejilla de cordillera<br> A\u00f1a\u00f1uca de cordillera<br> Capachito<br> Cardenal<br> Chagual Maguey, Chagual Card\u00f3n<br> Coir\u00f3n<br> Copihue<br> Dedal de oro<br> Esparto<br> Flor de cardo<br> Flor de Quetehue<br> Flor de la viuda<br> Hinojillo<br> Huilli pijama<br> Huilmo \u00f1u\u00f1o<br> Lahue o cebolleta<br> Lirio del campo<br> Malvilla<br> Mariposa del campo<br> Ortiguilla<br> Pajarito del campo<br> Quintral<br> Rama de peral<br> Relicario o soldadillo<br> Renilla<br> Rosa<br> Soldadillo grande de cordillera<br> Suspiro de mar<br> Trigue<br> Uva de cordillera<br> Vinagrillo gordo<br> Violeta del campo<br> Violeta de hoja larga<br> Yareta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> \u00a1Salud compatriota!<br> Alcemos el balde de agua limpia del r\u00edo<br> Cerremos el rifle que extermina<br> La \u00faltima criatura de una especie<br> Hablar\u00e1 Mar\u00eda Flora:<br> \u201cEsos que ve tendidos y rotulados<br> Fueron robles y alerces milenarios<br> Que no sobrevivieron el Bicentenario<br> Esa flora que afirmaba los cerros<br> Y viv\u00eda en complicidad profunda con la roca<br> O en fresco baile con los vientos<br> Esa ha sido reemplazada por el oro verde del mediod\u00eda<br> Por la arremetida nocturna que acerc\u00f3 arenales<br> Por la desechada humana que tap\u00f3 los r\u00edos<br> Por el serrucho ardiente de oculta mano entre los bosques.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Ladrillos<br> Yo construyo esta casa<br> Con adobes y ladrillos<br> De Virgilio y Petrarca<br> De Horacio y Ercilla<br> De Spinoza y Bello<br> De Sarmiento y Mistral<br> De Steiner y Thoreau<br> De Dar\u00edo y Prado<br> De Frost y Whitman<br> De Valle y Neruda<br> De Ponge y Teillier<br> De Rosabetty y Zurita<br> De todos soy eco y varilla<br> Pero me ha tocado un mundo grosero<br> Un mundo de injertos de confundida habla<br> De parloteo in\u00fatil, de andro ensimismado<br> Por ello me he ido con ellos<br> He emprendido el viaje<br> A un l\u00e9xico todav\u00eda cautivo<br> Que busca su agua fresca<br> Su recuperada habla<br> Junto a hojas y malezas<br> Tras de ramas y venteadas<br> Empujada por los vientos<br> Por cortezas respondida<br> En encadenado lamento<br> Crujido, ca\u00edda, tala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Tierra<br> Generosa alfombra de vegetada trama<br> Extiendes tus pliegues<br> Por quebradas y cerros<br> Por planicies y desiertos<br> Por sabanas y mesetas<br> Por valles y hondonadas<br> Todo encima de ti es vida<br> Todo debajo de ti es vida<br> Cada \u00e1rbol, cada mata, un hijo<br> Cada ra\u00edz, cada gusano, un embri\u00f3n.<br> El verano te encuentra celebrando<br> La llegada de tanto fruto nieto<br> De tanta hija flor<br> La jugosa pulpa del madurado durazno;<br> Al oto\u00f1o lo dejas<br> Que te vista de lanas<br> En un estallido ocre<br> Las laderas de parra;<br> En invierno eres paciente espera<br> De la metamorfosis subterr\u00e1nea<br> Aparentemente sorda<br> Toda o\u00eddos bajo el oscuro barro;<br> Y la primavera fecunda<br> Con el cascabeleo de su palabra<br> Hace estallar tus pezones<br> En brotes de promesas<br> Promesas mandarinas<br> Sonrientes sand\u00edas<br> D\u00edscolas tunas<br> Collar de moras para ti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> i.- Hojas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de \u00e1lamo blanco<br> Ovalada y<br> De suave escamada<br> Tu piel delgada se ha hecho para los vientos<br> Ahora que los b\u00edpedos vivos necesitan sombra<br> Te multiplicas generosa<br> Y te est\u00e1s atenta a las brisas de la tarde<br> Cuando el hombre y la mujer<br> Salen a andar en silencio<br> Y ella repara en el blanco terso de tu tronco<br> Mientras \u00e9l recita algunos versos de La Odisea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja an\u00f3nima<br> No conozco tu nombre<br> As\u00ed que empezar\u00e9 por describirte,<br> La belleza de tu arbusto<br> Me detiene cada vez<br> C\u00f3mo no reparan los ojos humanos<br> En ese racimo de lila entregado<br> Al desatento pasajero<br> Ese racimo de lila que cuelga<br> Gratuito por el viejo muro.<br> T\u00fa, hoja de verde perenne<br> Sabes que tienes<br> Esa belleza a tu cargo<br> Y por eso te has espinado<br> Te has erizado las espaldas<br> Para defenderla de las manos pasajeras<br> Que no entienden<br> que la belleza est\u00e1 para ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de boldo<br> Hosca, tiesa<br> Dura, brillante<br> Tu verdor intenso<br> Sobrevive a los calores<br> Del medio d\u00eda en las quebradas.<br> Sombreas el paso del le\u00f1ador<br> Y le refrescas el aliento<br> Con tu sabor arom\u00e1tico<br> Tu olor viaja en la noche<br> Y se detiene en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de cedr\u00f3n<br> Canoa en el agua<br> Tu forma alargada<br> El ojo de la mujer all\u00e1<br> Siempre hay surcos<br> Surtidores surcos<br> Irrigadores surcos que te recorren<br> Y arrancan de la vena centro<br> El verde amarillento<br> Y el olor penetrante<br> Que el viento rapta<br> Y reparte por los r\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de ciruelo silvestre<br> De rojo viejo agranatado<br> Y verde fresco repartido<br> Eres perfecta<br> en el corte escamado de tus orillas<br> Intuyo tus magn\u00edficos colores<br> Y te llevo<br> Para mirarte a trasluz<br> Como las otras est\u00e1s llena de peque\u00f1os surcos<br> Pero te repartes en zonas rojecinas y verdes<br> Y te ha tocado que el rojo viejo domine los bordes y el tallo<br> Que te une a la fiesta que eres para mis ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de damasco<br> Describo tu color de ahora<br> Porque s\u00e9 que mudas<br> Por eso mi ejercicio<br> Est\u00e1 luchando siempre con la muerte.<br> Verde, verde intenso<br> Que contiene en sus venas<br> Un perfecto \u00e1rbol<br> Cuyo fr\u00e1gil tronco<br> Arranca de tu fr\u00e1gil tallo<br> Escamados bordes<br> De sim\u00e9trica perfecci\u00f3n<br> Se al\u00ednean en tus bordes<br> Para protegerte.<br> Te mover\u00e1s, caer\u00e1s, te formar\u00e1s<br> Justo a tiempo<br> Para que el fruto de oro<br> Que te toc\u00f3 acompa\u00f1ar<br> Crezca redondo<br> dulce<br> luminoso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de jazm\u00edn en flor<br> Peque\u00f1a<br> Amarillenta<br> Cerosa<br> Delgada<br> Fr\u00e1gil<br> Invisible en tu belleza<br> Por la desmesura de tu flor<br> Que con sus olores<br> Nos roba la nariz y los ojos.<br> Tersa, casi transparente<br> Tus venas en verde desaparecen<br> tienes la forma<br> redonda ovalada<br> de las buenas hojas<br> e iluminas las noches de verano<br> encendiendo las velas de tu flor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de laurel en flor<br> Alargada<br> Emparentada por tu forma<br> Con la punta de flecha primitiva<br> Aunque desde otro reino<br> Te vestiste de gala verde y orla amarilla<br> Una costura al centro de un verde suave<br> despliega la elegancia de tu delgadez.<br> Miro tu rev\u00e9s<br> Y entiendo la importancia de la trama<br> Una historia, un discurso<br> Que no hay que olvidar,<br> el tejido de tu trama<br> Perfecci\u00f3n abanicada<br> Que en disciplina vegetal<br> Se aferra compacta para la vida<br> Del arbusto mayor<br> Y su fiesta de estallido en flor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de menta<br> Coraz\u00f3n ovalado<br> Rugosa, velluda<br> De surcos invisibles<br> Dividida en un orden muy tuyo<br> Como mi piel<br> Nos parecemos a los lagartos<br> Felpuda y oliente<br> Eres una fiesta para mis manos<br> Para mi olfato.<br> Un \u00e1rbol blanco<br> Se erige a tu espalda<br> Un \u00e1rbol sabio<br> Materno y nutritivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de rosa silvestre<br> Tendr\u00e9 primeramente<br> Que distinguirte de la menta<br> Te le pareces<br> Pero hay distingos<br> Eres m\u00e1s tiesa<br> Y libre de vellos<br> La espina ser\u00e1, me digo,<br> Lo que el felpudo vello es a la menta<br> Su abrigo<br> Su protecci\u00f3n<br> Su tacto atento.<br> No hueles como la menta<br> Pero tus flores<br> Son una fiesta a mis ojos.<br> A tu espalda<br> La vena madre te recorre<br> De norte a sur<br> Y todos los peque\u00f1os r\u00edos<br> De all\u00ed arrancan.<br> Tus orillas<br> Forman sutiles \u00e1ngulos<br> De sistem\u00e1tico porte<br> Y orden continuo.<br> Esperar\u00e9 el invierno<br> Para ver estallar<br> El lila de tus promesas<br> El encendido rosa<br> De tu estar aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hoja de Ruda<br> Si pasas cerca<br> Te alcanza<br> Si la tocas<br> Generosa te impregna<br> De ramaje chasc\u00f3n<br> Y distribuida silueta<br> La ruda lleva historia<br> Lleva lengua<br> Lleva conversa<br> Conversa de mujeres<br> Mano en la olla<br> Vapores buenos<br> Dale a la ni\u00f1a<br> La ruda se muestra entera<br> Hereda olores<br> Dolores calma<br> Ah\u00ed a la entrada del huerto<br> Para que d\u00e9 la pasada<br> A sus hermanas menores<br> La menta, el or\u00e9gano<br> La savia, el matico<br> La inmigrante albahaca.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> ii.- \u00c1rboles<br> El \u00e1rbol<br> Y el saludo<br> Cuando es reverenciado<br> Se concierta con las brisas y los vientos<br> Pero el \u00e1rbol solo<br> Sin movimiento alguno<br> Para los humanos ojos<br> Es siempre un saludo<br> Desde la otredad vegetal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Acacia<br> Aromo te llamaban<br> Llov\u00edas amarillo en tard\u00edo invierno<br> O temprana primavera<br> Tus chasquilladas hojas<br> Dejaban ver al paso<br> El despliegue lento de tu flor<br> Primero era una verde pi\u00f1eta y apretada<br> Luego un estallido lento de vegetal plumaje<br> Para cuajar en luminosa flor y entera<br> Luz de d\u00eda en la noche de las quebradas<br> De familia variada<br> Tu hermana de blanca flor<br> Enracimada flor y abundante<br> Que se robaba todas las narices<br> Y deten\u00eda los pies enamorados<br> Las gentes buscaban ciegas<br> D\u00f3nde estabas por las noches<br> Y alguien dec\u00eda acacia de Persia<br> Y un oloroso cuento iba de oreja a oreja<br> O una vaina m\u00e1s cerrada o m\u00e1s abierta<br> Se hac\u00eda canoa o aro en la mano del ni\u00f1o<br> Oh, acacias<br> Alegr\u00edas vegetales<br> Sonrisas en los parques<br> Estallidos en los ojos<br> Caricias en las manos<br> Alfombras en los pies<br> D\u00e9jenme nombrarlas\u2026Acacias<br> Repetirlas en pobre coro<br> Acacias<br> Acacias<br> Acacias.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"blob:http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/5bdd690a-c995-4bf1-81a7-4519f3718b03\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Alerce<br> G\u00f3ticos son los bosques de alerce<br> Llevan el empe\u00f1o vertical en su sangre<br> Desnudo tronco para lecci\u00f3n humana<br> Chasc\u00f3n ramaje para el humano deseo<br> Puntas de flechas si desde el cielo<br> Pelda\u00f1os inalcanzables si desde la tierra.<br> Oh, bosques de alerce<br> Vegetales dioses de la Araucan\u00eda<br> Hijos de ellos, s\u00ed<br> Nietos de ellos, s\u00ed<br> A medianoche la sierra<br> El fuego, la cobarde huida.<br> Desde una copa te admiro<br> Ej\u00e9rcito de petrificadas flechas<br> Manos orantes en la soledad de la aurora<br> No los dejes que abran tus entra\u00f1as<br> No los dejes que ahoguen tu enramada<br> Que tu savia verde sequen, no los dejes<br> Entra\u00f1a, enramada, savia, no los dejes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Algarrobo<br> Tu nombre es duro<br> Para la delicadeza de tu hoja<br> Pluma vegetal<br> Deshilachada por los vientos<br> Agresivas espinas<br> Se ocultan para protegerte<br> Porque te toc\u00f3 vivir en tierras pobres.<br> Un racimo que es flor y fruta<br> Cuelga entre los abanicos<br> Del suave verde de tus hojas<br> Al verlas yo pienso<br> Que estas s\u00ed son suaves hojas<br> Por las que descalza<br> La novia debiera pasar.<br> \u00c1rbol an\u00f3nimo<br> Nunca nadie te pod\u00f3<br> Y eso te hizo libre<br> Mil generaciones conviv\u00edan en todas las direcciones<br> El m\u00e1s tierno brote de fresco verde<br> Con la m\u00e1s callosa corteza de viejas estr\u00edas<br> Esa era la saludable convivencia<br> Que no aprendieron nunca los humanos<br> Las ramas buscaban el sol de mil distintas formas<br> Y a la casa nunca sesgaban la vista<br> Aunque el r\u00edo era ya murmullo entre el ramaje<br> Y el o\u00eddo entonces aguzaba su sentido<br> Y la vista no lo ten\u00eda todo a su alcance<br> Porque era una casa que quer\u00eda vivir entre el verde<br> Porque era una mujer que de mirarlo le hablaba<br> Y a eso de las seis se sentaba en el hueco del tronco m\u00e1s bajo<br> Y dejaba que la meciera suavemente<br> Hasta el asomo de una luna<br> De una luna<br> Entre el follaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Array\u00e1n<br> AL Array\u00e1n de hoja peque\u00f1a<br> Y flor abundante<br> Y al array\u00e1n blanco<br> Que naci\u00f3 para coronar<br> A las novias de las altas cordilleras<br> Y al Arrayancillo<br> Que volvi\u00f3 a alargar sus hojas<br> Y a la Patagua picha<br> Que anud\u00f3 paciente rama y flor<br> Talvez por la soledad de los pantanos<br> Que de sus verdes y profundos<br> Y del cielo en ellos recibido<br> Devolvi\u00f3 un ser claro y luminoso<br> Al rev\u00e9s de sus hojas solitarias.<br> Y, m\u00e1s all\u00e1 t\u00fa,<br> Array\u00e1n, Mait\u00e9n,<br> Extendido en tu follaje denso<br> En el ba\u00f1ado litoral central<br> El felpudo rojizo de tu rev\u00e9s<br> Y tu solitaria flor perfumada<br> Son un llamado al distra\u00eddo viajero<br> Que va como flecha encementada<br> De sur a norte de norte a sur.<br> A ustedes, Arrayanes de quebradas<br> Y a la Luma y el Tep\u00fa, sus hermanos<br> Nacidos todo para corona<br> Abrazados vecinos en la fiesta de los vientos<br> Al picaflor com\u00fan<br> Que se acerca a sus frutos<br> Y a la laucha andina<br> Que cruza rauda en el silencio de estas laderas<br> A todos observo maravillada<br> Y, como siempre,<br> En cualquier momento y descalza<br> Levanto el templo<br> Para agradecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Avellano<br> Porque viene de la Grecia<br> Es tambi\u00e9n nuestro<br> Porque hundi\u00f3 su ra\u00edz en la humedad austral<br> Y se hizo uno con la austral hojarasca<br> Es tambi\u00e9n nuestro<br> Hermoso arbusto de ojos amarillos<br> Hermoso de baja sombra verde<br> Llevas en ti el estado primigenio<br> De un masculino y femenino pr\u00f3ximos<br> Que se concentran en lo suyo<br> Y siguen la magia de un orden verde<br> Que no los llev\u00f3 al extrav\u00edo<br> Porque permanecieron all\u00ed<br> Pr\u00f3ximos y ensimismados<br> Belloto del norte<br> Entre tus hojas y las del peumo y del lingue<br> Es la tuya la hermana mayor<br> Repartida hoja entre las quebradas calientes<br> Y los bosques costeros<br> Te has resuelto venosa, carnuda, brillante<br> Como mu\u00f1ones de verdes promesas<br> Como racimos reci\u00e9n consumidos<br> Se ven tus botones entre las hojas.<br> El ni\u00f1o que corretea las cabras<br> Se sienta bajo tu oscura sombra<br> Y siente la caricia de la quebrada<br> Que es fuelle de vientos interiores,<br> El susurro de tu bosque<br> Que es calor de mediod\u00eda y frescor salino.<br> En la noche alunada<br> Iluminas los bosques con tu hoja brillante<br> Dejando ver la cercan\u00eda<br> De tus hermanos<br> El Lingue<br> El Peumo<br> Boy\u00e9n, Huayu<br> Hoy te encuentro aqu\u00ed<br> En terreno pobre<br> En peligroso borde de quebrada<br> En la sabia precariedad de tu estar<br> Ma\u00f1ana ser\u00e1s objeto de labranza<br> Y recibir\u00e1s el sudor de la mano que te alcanza<br> O entrar\u00e1s al surco con ojo ciego y f\u00e9rtil.<br> Te he visto all\u00e1, en las laderas<br> En tu fiesta de hojas y flores<br> Aserradas hojas con la mano del intruso<br> Femeninas flores<br> Masculinas flores<br> que la soledad de las quebradas<br> hacen posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Canelo<br> Empezar\u00e9 por tus hojas, hermoso Canelo<br> Verde cabellera mecida por los vientos,<br> Seguir\u00e9 por tu tronco y ramas<br> De caf\u00e9 rojizo vestido expuesto a los vientos<br> Un lugar te toc\u00f3 en la ceremonia de los humanos<br> Y all\u00ed has estado entre danzas y gritos<br> Adornando a la novia con tu racimo de flores<br> Trenzando materno un techo en la escampada.<br> En sagrado \u00e1rbol o solicitada especie<br> Viajas en el imaginario y gusto humanos<br> T\u00f3tem rodeado en sagrado rito<br> Aroma incrustado en bebidas y postres<br> Tu cerosa hoja estilizada<br> Y tu maravillosa flor enracimada<br> Con ella quiero hablar un rato esta ma\u00f1ana<br> Preg\u00fantale si quiere por un momento recibirme<br> Solo quiero decirle que su belleza me detuvo en el bosque<br> Que la vi en la cabeza de silenciosas novias<br> Y en la mesa vieja de la vieja sabia<br> Quiero decirle que los bosques se iluminaban con sus velas<br> Y que su tersa corteza, canelo hermoso<br> De ceroso tono mate y orgulloso<br> Celebraba la ma\u00f1ana cada d\u00eda<br> Que la sonrisa de sus flores<br> De amarillos ojos<br> Y n\u00edveos p\u00e9talos<br> Cruzan las estaciones<br> De la siempre llovida araucan\u00eda.<br> Yo te saludo, hermoso Canelo<br> Y me paro descalza y en silencio<br> Cerca de ti.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Cipr\u00e9s de cordillera<br> Tu piel gris y arrugada<br> Celebra tu secreta savia<br> En delicadas ramas luminosas<br> De peque\u00f1as trenzas vistes la alta cordillera,<br> Tu amarre de verde<br> resiste los m\u00e1s fuertes vientos.<br> Dime, Cipr\u00e9s<br> Qu\u00e9 le dices a la loica en su paso?<br> C\u00f3mo te saluda el Pud\u00fa cada ma\u00f1ana?<br> Suave abanico de las alturas<br> Perfumas con tus flores<br> Femeninas y masculinas<br> Toda la monta\u00f1a<br> Y perfumadas las aguas<br> Bajan al valle,<br> Bajan al mar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Cul\u00e9n<br> De la humedad de las quebradas<br> Mantienes verdosa tu madera<br> y perfumadas tus hojas<br> alguien dice \u201caloja de cul\u00e9n\u201d<br> y una falda pasa rauda<br> de un cuarto a otro<br> la ni\u00f1a est\u00e1 malita<br> aguita de cul\u00e9n.<br> Dos largas ramas<br> Sobresalen entre el follaje<br> Con tus delicadas flores azules<br> Que se disponen<br> Como en racimo escalado<br> Detienes al le\u00f1ador<br> Y suavizas su mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Espino<br> Al espino<br> Que ilumina con su flor<br> Largas estepas, valles y llanuras de mi Chile central<br> Quiero hablar largo y sin apuro.<br> Sabio arbusto, arisco<br> Asumido en tu sed permanente,<br> Junto a la espina defensiva<br> Una felpuda flor apomponada<br> Que ha tomado su amarillo oro<br> De tanto atardecer acumulado.<br> Con un ojo ex\u00f3tico<br> Cerrado por los vientos<br> Cuelga tu vaina centinela<br> Cuidando la semilla<br> En la escasez de la gota<br> En la can\u00edcula del medio d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Espino<br> Yo te encontr\u00e9 encendido<br> En la berma del camino<br> Mi amiga hablaba<br> Y a m\u00ed se me volaban los ojos<br> Cada vez que tu luz<br> Relampagueaba en el vidrio<br> Amarillo oto\u00f1ado el tuyo<br> Como el tard\u00edo amarillo<br> Del aromo en flor<br> Mi amiga hablaba<br> Y yo contaba tus pelusas de oro<br> Que ven\u00edan tan bien<br> Con estos p\u00e1lidos cielos de oto\u00f1o atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Eucaliptus<br> El eucaliptus como el avellano<br> No es nuestro<br> Y es nuestro<br> Qu\u00e9 es esto de lo nuestro y no nuestro<br> Sino un abrir y cerrar la mano<br> Yo lo tengo en mi nariz y en mis ojos<br> Desde que de ni\u00f1a<br> Caminaba en los bosques<br> Delgado y grueso seg\u00fan edad y agua<br> De su tronco aprend\u00ed los colores<br> Grises, azules, ocres, verdes<br> De sus enormes cortezas desprendidas<br> Un trenzado vegetal que impide el pie<br> Que es fiesta oxigenada<br> El m\u00e1s viejo ya tocaba el cielo<br> Con sus ramas de ocre amarillo<br> El m\u00e1s joven se asustaba con los vientos<br> Con sus ramas de verdoso celeste<br> Yo abro mi ventana cada ma\u00f1ana<br> Y lo miro, es mi saludo<br> \u00c9l me responde con tono grave<br> De mentolado aliento<br> Nuestra conversa es permanente<br> Una conversa de verdes s\u00edlabas<br> De acortezado ramaje<br> De extendida caricia<br> En el fresco del atardecer.<br> Guayac\u00e1n, Palo santo<br> Los calores y el silencio<br> De los valles y cerros interiores<br> Donde naces y creces<br> Explican tu ser arbusto y no \u00e1rbol<br> Todo en ti es ahorro de roc\u00edo<br> Y esquivez de vientos.<br> Tus retorcidas ramas<br> Y tu tronco precozmente envejecido<br> Tu peque\u00f1a hoja, pariente del espino<br> Hablan de la sequedad que te toc\u00f3<br> En el reparto de las tierras<br> Y tu fruto, Oh Guayac\u00e1n, an, an, an<br> Una c\u00e1psula de oscuro violeta enmaderada<br> Sombrea los campos<br> Y gui\u00f1e al cabrer\u00edo<br> Que vuelve al corral<br> Al atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Lingue<br> Desde el fondo de las quebradas<br> Te levantas y te asomas<br> Bayas violeta oscuro<br> Aparecen entre el verde<br> Son tus ojos y tus \u00f3vulos<br> Que esperan el sol y los vientos<br> Para abrir y volar a otras quebradas.<br> Tu flor es una fiesta de mariposas<br> Mayores y menores<br> Con sus capas extendidas<br> Y sus mil ojos<br> Atentos a la vida.<br> Li\u00f1e, litchi<br> All\u00ed te est\u00e1s quieto<br> Confiado en la corteza de tu tronco<br> Y en la velluda hoja protegida<br> Cerca, muy cerca de ti<br> Tus vecinos el belloto y el peumo<br> Celebran desnudos, como t\u00fa<br> Otras fiestas en las quebradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Litre<br> Pocas veces se ve a los ni\u00f1os<br> Saludando a la hojarasca<br> Es que al litre \u201cBuenos d\u00edas\u201d<br> Es que al litre \u201cC\u00fabranse los hombros\u201d<br> All\u00ed est\u00e1 entre matorrales<br> Siempre cercano a su vecino el boldo<br> Y con su arisco fruto \u00e9l mismo<br> Con su desnuda nervadura<br> Luce su drupa gris p\u00e1lida y brillante<br> Abrigada por la niebla del amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Molle<br> Te cedieron las faldas asoleadas<br> De los cerros cerca del mar<br> La can\u00edcula de la media tarde<br> Y la sal marina en el polvo<br> Engrosaron tu nervadura.<br> Los ojos citadinos<br> Piensan que est\u00e1s enferma<br> No saben que la hoja y el lugar<br> Viven en di\u00e1logo secreto<br> Que los vientos y la luz<br> Que el Cururo y la Chilla<br> La Tenca y el Tiuque<br> Se arrastran bajo tus ramas<br> O te observan desde las alturas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Muchi<br> En la cordillera baja<br> De la provincia de Santiago<br> Como \u00e1rbol o arbusto<br> Crece el Muchi<br> Su solo nombre nos abriga<br> Sombra da aunque peque\u00f1o<br> Yo que soy extranjera entre estos verdes<br> Oigo al cartero viento gritar<br> Muchi, Molle, Huayo, Tique, Maqui<br> Y a la Vizcacha y la Loica<br> Corretear inocentes<br> lejos de la gran ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Naranjillo<br> En los bosques de la cordillera<br> Se distingue tu mapeada hoja<br> Irrigada de verdes hilos<br> Defendida por la espina de tus bordes<br> Te vistes de verde brillante para el mundo<br> Y de suaves verdes para los suelos vegetales<br> \u00bfQu\u00e9 te habla, dime, el olivillo venido de otras tierras?<br> \u00bfQu\u00e9 danza delgada te hace cuando aparece tu flor blanco-amarilla<br> Qu\u00e9 vegetales envidias deja oscilar en las brisas estivales<br> Cuando al bosque entero encantas con tu olor?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Olivillo<br> Como tu nombre, delgado, vertical<br> Delgadas son tus hojas<br> De liviano verde claro<br> Que quiere alcanzar el sol<br> Por eso asomas en las laderas asoleadas<br> De la pre-cordillera andina<br> Y cimbreas en tu baile de crecimiento<br> Como una cabellera vegetal<br> Estrellada flor esculpida en madera<br> \u00cdnfimas canoas tus l\u00f3bulos<br> Sirven de viajero barco<br> A los insectos del atardecer.<br> Palo colorado, l\u00facumo silvestre<br> Entre piedra y niebla salina<br> Asoma carnoso y se abre camino,<br> Celebran las colinas<br> Ondeando frente al mar<br> A este brote de vida decidido<br> Que pronto ser\u00e1 r\u00edgida hoja entre los vientos<br> Y delicada flor<br> Para las novias del amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Patagua<br> Pataguas, patas de agua<br> Porque creces junto a riachuelos<br> De ellos tomas el fresco verde<br> Y el liviano ondular de tus ramas<br> Tus hojas se alargan<br> Queriendo alcanzar el agua<br> Y tus flores, Patagua<br> Tus flores, campanas estrelladas<br> L\u00f3bulos sedientos, s\u00e9palos, p\u00e9talos, estambres<br> Se gozan prisioneros<br> En la humedad de las aguas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Peumo<br> De la humedad mayor<br> De la que te levantas<br> Has tomado el oscuro brillante<br> De tus hojas siempreverdes<br> Y el verde suave de tu rev\u00e9s<br> Descorrido verde<br> Por los sudores del amanecer<br> Tu flor, todav\u00eda capullo<br> Bellota, aceituna, mosqueta crecida<br> De rojo enamorado<br> Se abrir\u00e1 como un fol\u00edculo sediento<br> De otras semillas viajeras<br> En la ceremonia de los bosques.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Pino<br> Solitario en la colina te encontr\u00e9<br> En la berma de la costa fuiste mi sombra<br> Peluc\u00f3n de casta\u00f1a alfombra<br> Al olfato y al tacto das placer<br> Acompa\u00f1as al atardecer con tu oscuro verde<br> Milagrea el fruto escondido entre tus flecos<br> Y se perfuma el viento a tu paso<br> Las ni\u00f1as recogen tus pi\u00f1os<br> Y hacen collares con sus u\u00f1etas<br> Cerrados pi\u00f1os de brillantes ocres<br> Algunos piden m\u00e1s tiempo a la mano<br> Otros estallan en el temprano amanecer<br> Diseminados en u\u00f1etas sin due\u00f1o<br> En la sagrada promiscuidad de los suelos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Quillay<br> Grandes y extendidas<br> Son tus tierras, hermoso Quillay<br> De ni\u00f1a te oigo nombrar por mi madre<br> Esmerada en conservar el brillo de mis cabellos<br> La cascada de miel sobre mis hombros<br> A ver te fui con mis primas un d\u00eda<br> Tu tallo rugoso me dijo que sufr\u00edas.<br> Hab\u00edas nacido para la flor m\u00e1s linda<br> La orgullosa de corimbos, estambres<br> P\u00e9talos, c\u00e1liz, estigmas.<br> Del litoral a los valles<br> De la niebla salina<br> A los calores afrutados<br> Viaja tu semilla agradecida<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Sauce<br> Oye, chasc\u00f3n, melenudo<br> Te han peinado tanto con peine de letras<br> Que yo no quedan s\u00edlabas disponibles.<br> Te mirar\u00e9 desde abajo<br> Desde la acequia que a tus pies corre<br> Porque desde all\u00ed te veo el coraz\u00f3n<br> Oculto entre la verde melena<br> Y el encaramado gris que te sostiene<br> Me dice que aunque viniste de lejos<br> Con estas aguas y estas tierras<br> Has hecho pactos vegetales<br> Minerales pactos<br> Que borran historia y fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Ulmo<br> Tus hermanos, vestidos de verdes<br> Y t\u00fa, nevado,<br> En plena estaci\u00f3n estival?<br> Qui\u00e9n te hizo tan hermoso<br> Qui\u00e9n tan generoso te concibi\u00f3?<br> Oh, gigante de los bosques del sur?<br> Cerosa hoja redondeada<br> Que protege el fruto<br> Para que llegue a ser la flor<br> De alba organza y roja coronilla<br> De estallido silencioso y sol propio<br> La m\u00e1s bella flor del monumento<br> Del monumento vegetal que eres<br> Oh, Ulmo, viejo y nuevo, ido y presente<br> Arriba, en las faldas de las altas cordilleras<br> Te vistes de blanco un d\u00eda<br> Te coronas de flores<br> Y de cantos de abejas<br> Y all\u00e1, arriba, cruzada por suaves vientos<br> Hay una fiesta de p\u00e9talos que vuelan<br> Un susurro de abejas que enamoran<br> Una promesa de opalina miel<br> Que pronto no llegar\u00e1 a nuestra mesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> iii.- Flores<br> Ajicillo<br> Tu apasionado rojo<br> Pudo m\u00e1s que el dictamen de lo vegetal<br> Dejaste adherirse entonces<br> A la mariposa en tu espalda<br> Y desde entonces tus flores<br> Vuelan<br> Aunque no haya viento<br> Bailan.<br> Arvejilla de cordillera<br> Te veo de lejos<br> Y recuerdo el huerto<br> Fuiste premiada<br> Con la libertad de la flor<br> Y el extendido suelo en los campos<br> Tu hermana, la arveja de canastos y ferias<br> No tuvo la misma suerte<br> Pero a ella la nombras t\u00fa<br> En las fr\u00edas nieblas cordilleranas<br> Y ella te lleva a ti<br> En el saco amordazado<br> O te retiene abrazadora<br> En el huerto humedecido<br> Para mirar la belleza de tu flor<br> Enracimada flor azul<br> De la pupila verde<br> Hermana mayor.<br> A\u00f1a\u00f1uca de cordillera<br> Sin pre\u00e1mbulos te asomas desde la tierra<br> Tu tronco<br> Tu tallo acuoso<br> Resiste la desigual fuerza de tierra y agua<br> S\u00e9 que tus estrellas<br> Que son de tierra<br> Dialogan en la soledad de las cordilleras<br> Con las azules estrellas de los cielos,<br> S\u00e9 que tus estrellas<br> Que son de agua<br> Dialogan en las azules cordilleras<br> Con las dulces aguas de tus estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Capachito<br> Los \u00f3vulos<br> Se las arreglan siempre<br> Para estar dispuestos<br> Entre el enmara\u00f1ado verde<br> O en la profundidad de las mujeres.<br> Ah\u00ed est\u00e1n siempre esperando<br> El estallido vegetal o seminal<br> Que les completa la existencia<br> Canasta, vasija<br> Esperando en medio de la noche.<br> Capachito<br> En las laderas cordilleranas<br> Junto al sombr\u00edo macizo mineral<br> Se levanta tu delgado tallo<br> Fr\u00e1gil amarre de rosetas voladoras<br> Infladas corolas de dos labios<br> Redondeadas en la madurez<br> O en anuncio de apretada crecida.<br> Me ha contado tu vecina, la inuil<br> Que te has vuelto pegajosa<br> Buscando protecci\u00f3n y abrigo<br> De los vientos cordilleranos<br> De los zumbadores insectos<br> Que te doblan las espaldas<br> Que te abren tus botones.<br> Eso me ha dicho la inuil<br> Con su falda morada al viento<br> Bajo la luz repartida<br> De tus rosetas al amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Cardenal<br> Pincel osado<br> El que trajeron los vientos<br> De rojo, granate, morado,<br> Fucsia, rub\u00ed, anaranjado<br> Los p\u00e9talos te pintaron<br> Y t\u00fa, cardenal aclimatado<br> Creciste lo mismo en cuidado jard\u00edn<br> Que en rinc\u00f3n olvidado<br> Sostenido por grueso tallo<br> De rugoso gris,<br> Y de expuesta quebradura<br> Tanto era tu color<br> Que al pasar la ni\u00f1a<br> Su vestido se te\u00f1\u00eda<br> Tent\u00e1ndola a la risa<br> O el color de la casa<br> Mudaba contigo<br> Sorprendiendo al habitante<br> As\u00ed, hermoso cardenal,<br> Del dedal de oro, vecino<br> Y de la silvestre manzanilla, pr\u00f3ximo<br> Yo te celebro en vegetal misa<br> Y tus p\u00e9talos doy por hostia<br> Y tinta de tu agua por vino.<br> Chagual magu\u0308ey, Chagual card\u00f3n<br> Toda la sequedad de las quebradas y los cerros<br> Toda la can\u00edcula de las laderas asoleadas de los cerros<br> No te vencieron<br> Chagual maguey,<br> Chagual card\u00f3n.<br> En medio de los vientos<br> Que traen la espuma salina de los mares<br> Erigiste tu verde bandera<br> Y en su base no falt\u00f3 la flor<br> delicada flor azul de amarilla esperanza<br> que te murmur\u00f3 en la espina<br> para que no cayeras vencido<br> por la soledad de los litorales<br> y te afirmaras confiado<br> en la profundidad<br> de tus hilos subterr\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Coir\u00f3n<br> Tendido en las abiertas extensiones<br> Te peinan tus madres, las venteadas<br> Y en tu diario ondular tembloroso<br> Ocultas a la rata huidiza<br> Que huye del coyote amarillo<br> Buscando su escaso alimento<br> Coir\u00f3n amarillo<br> Verde coir\u00f3n<br> Coir\u00f3n ocre<br> Oscuro coir\u00f3n del litoral salado<br> Amargo de soledad sueltas tus plumas<br> Viajeras plumas que sue\u00f1an la yareta<br> Para establecer alianza con la piedra<br> Y librar a las madres su tarea diaria<br> Decirles, miren, madres<br> Aqu\u00ed estoy en delicada cesta<br> Aqu\u00ed estoy en hondo canasto<br> Aqu\u00ed estoy en la techumbre de la humana casa<br> Aqu\u00ed estoy junto a mi hermana la yareta<br> En la tel\u00farica maqueta<br> De una voluntad universal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Copihue<br> Qu\u00e9 decir de ti, copihue?<br> Cuando te han nombrado tanto<br> Nada soberbiamente distinto<br> Solo que detuviste mi paso en el camino<br> Cuando mi ojo capt\u00f3 al paso<br> Una luz entre el verde<br> All\u00ed estabas trenzado con el h\u00famedo tronco<br> En amoroso abrazo de s\u00f3lida pasi\u00f3n<br> Yo escond\u00ed la emoci\u00f3n<br> Y solo dije frases comunes<br> C\u00f3mo iba a decir<br> Que lloraba, que el regalo, que era como<br> Y que quer\u00eda quedarme un rato all\u00ed<br> En el silencio de tu casa<br> Conociendo a tu familia<br> El Chucao que te visita por las ma\u00f1ana<br> La Llaca que marca huellas con su paso<br> El Pud\u00fa que insiste en la inocencia<br> La brisa fresca que sacude la arboleda<br> La lluvia suave encargada del verde.<br> C\u00f3mo iba a decir<br> Que todo estaba repartido all\u00ed<br> Para que cuando pas\u00e1ramos desatentos<br> Una s\u00fabita luz<br> Un quiebre de cuello<br> Nos botara all\u00ed<br> Por un rato<br> Cerca de tu casa.<br> Dedal de oro<br> Dime, desatendida flor<br> Que me rasgas los ojos<br> A orilla de camino<br> Cuando el bus me lleva rauda a mi trabajo<br> Armaste tus p\u00e9talos<br> Con alas de mariposa<br> O con soplo de sol?<br> Te lo pregunto porque<br> Revolotean ellas entre tus tallos<br> Y vives en complicidad con el flotante dios<br> Abri\u00e9ndote solo cuando \u00e9l te toca<br> O en comunitaria decisi\u00f3n cerr\u00e1ndote compacta<br> Cuando tarda \u00e9l en bajar al mundo.<br> Dedal de oro<br> Simple flor a la berma de los rieles<br> Peque\u00f1o sol en la ladera de las lomas<br> Sembrad\u00edo de luz en los valles y hondonadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Esparto<br> Delicada y an\u00f3nima<br> Te repartes entre los verdes y el cielo<br> Amarillos e \u00ednfimos pezones<br> Llaman al insecto que extraviado en la noche<br> Busca refugio en alg\u00fan orden<br> Sedentario y materno.<br> Flor de cardo<br> Oculta entre espinudas chasquillas<br> De una planta oculta<br> En la ladera de los cerros<br> Respondes hosca a la mano que se acerca<br> Secreta a la boca que te nombra<br> Sombr\u00eda a la asoleada que te asedia<br> De oto\u00f1al tono te han vestido<br> O de oto\u00f1al violeta al atardecer<br> El martes aquel<br> De cielos grises y grises mares<br> Pas\u00e9 cerca de ti y<br> Detuviste mi paso<br> Espinaste mi mano<br> Enterraste mi pie<br> Cardoso pie y voluntario<br> En la plumada suelta<br> De nuestra arisca amistad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Flor del Queltehue<br> Asomas entre los altos pastos<br> Como una celebraci\u00f3n de azul<br> Del queltehue te llaman flor<br> Porque con su canto<br> Se intensa tu azul<br> Y tu amarillo se ilumina.<br> A tus pies<br> Delgados volantines vegetales<br> Te danzan en un ondular<br> Que serpenteante sube por tu tallo<br> Y hace vibrar suavemente<br> A la flor ni\u00f1a por nacer.<br> Flor de la viuda<br> Delgada<br> Y sin resuelta flor<br> Te yergues en la<br> Fragilidad de tu orgullo,<br> De violeta azulado<br> Se han vestido tus flores<br> Y desde el fondo<br> Acumulando oscuridad<br> Un bulbo silencioso te alimenta<br> Para que sigas danzando<br> Con tu leve estar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Hinojillo<br> En composici\u00f3n natural<br> Te hall\u00f3 el pintor<br> Y te llev\u00f3 a la tela<br> Yo te devuelvo al follaje<br> Y te rodeo de lo que te rodeaba<br> Delicadas zarcillas<br> Hojas perennes<br> Espinudos enramados<br> Que no llegar\u00e1n<br> Nunca al cuadro<br> Para locura del pintor.<br> Huilli pijama<br> Curioso nombre<br> Te han dado los humanos<br> Me llama a la risa<br> Cuando no quiero re\u00edrme<br> Sino reconcentrarme toda<br> en el azul rosado de tu llamado<br> En ronda has organizado tus flores<br> De mil pies<br> y mil brazos<br> que remolinean inquietos<br> alrededor de un tallo<br> todo savia, todo estiro<br> todo empuje invisible<br> en los arenales del litoral<br> en los ocres suaves del atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Huilmo, \u00f1u\u00f1o<br> Emparentado con la flor del queltehue<br> Por el lado de madre<br> Delgada y ondulante<br> Pero de vientre firme<br> En la ladera de los cerros<br> O en pastosos terrenos<br> Tu presencia postula<br> La convivencia posible<br> Entre la cascarosa tierra<br> O la fangosa insaciable<br> Est\u00e1s t\u00fa, delicada contextura<br> Bailarina an\u00f3nima<br> A merced de los vientos.<br> Lahue o cebollleta<br> Brotas en los pastos h\u00famedos<br> Tersa de agua<br> Firme en tu delgadez<br> Tres astas de azul violeta<br> No giran bailarinas<br> Pero hacen girar los ojos<br> Del caminante cuando te mira.<br> Encontrarte es un premio<br> Porque est\u00e1s casi desaparecida<br> Las manos no entendieron<br> Que tu belleza estaba all\u00ed<br> Que viv\u00edas toda plena<br> Hundiendo tu tallo en el fango<br> Verdoso y nutriente fango<br> Del que asomas delicada<br> Para tomar tu azul de los cielos<br> Y tu violeta del bajo atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Lirio del campo<br> En el despliegue desordenado<br> De tu belleza<br> Lanzas flores en todas las direcciones<br> All\u00e1 te nombran astromelia<br> Yo seguir\u00e9 llam\u00e1ndote lirio del campo<br> Y celebrar\u00e9 tu valiente belleza<br> Atrevida belleza<br> Bajo los grandes \u00e1rboles<br> De la cordillera de la costa<br> All\u00ed te yergues con tus vestidos<br> Rosas y amarillos al viento<br> Al lado de los grandes troncos<br> Que te dejan un lugar de asomo en el verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Malvilla<br> Creces delicada<br> Entre las dunas del litoral<br> No han borrado tu bello rostro<br> Ni las nieblas saladas<br> Que se detienen en las quebradas al amanecer<br> Ni la ventisca baja<br> Que chicotea la flora poco antes del anochecer.<br> Del tallo mayor<br> Arranca tu cimbreante hilo<br> Que te sostiene bailarina<br> Bailarina de sencilla falda<br> Cinco pa\u00f1os de campana<br> Remolino entre las dunas<br> Hojilla apiada<br> Banderola blanca<br> Entre la furia del mar<br> Y una costa que no cede<br> En su empe\u00f1o mineral.<br> Mariposa del campo<br> All\u00e1<br> En la oscuridad del bosque<br> Fuiste siempre la luz<br> Ojo nocturno<br> S\u00fabita mariposa<br> Verde roja vagina<br> Siempre a la espera del pasajero semen.<br> Aqu\u00ed<br> Te has vuelto excedida<br> Cebolla, ubre<br> Oreja alada<br> Vac\u00eda de corona<br> Y de brisa visitada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Ortiguilla<br> Modesta yerba<br> Pobre de hojas y flores<br> Creces en la costra de cerros y quebradas<br> Y bebes de la gota de roc\u00edo que pas\u00f3 en la niebla<br> Diminutas flores en pi\u00f1ata defendidas<br> Y escasas hojas encaramadas en tu tallo<br> Por eso te abrigas en una felpa espinuda<br> Cuid\u00e1ndote de la mano pasajera<br> Que pueda arrancarte por ser una modesta yerba<br> Pobre de hojas y flores.<br> Pajarito del campo<br> El pajarito del campo<br> Deja caer sus ara\u00f1as azules<br> Vegetadas ara\u00f1as<br> Que miran a los suelos<br> Y por las brisas pasajeras<br> se dejan seducir.<br> Delgado cuello verde<br> Que en la fragilidad de su estar<br> Ha vencido los inviernos<br> Cuando el pie descalzo<br> De la ni\u00f1a pasa<br> O un p\u00e1jaro roza<br> Con su ala tu flor<br> Parece que de azul se pintan<br> De azul violeta<br> De azul violeta<br> Del atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Quintral<br> Del calor que heredaste<br> De la familia de la que vienes<br> Sale esa erupci\u00f3n quiscosa<br> Enmara\u00f1ada belleza<br> La de lo vegetal<br> Estallido silencioso<br> En la des\u00e9rtica ladera.<br> Yo me pregunto<br> Por ese verde profundo de tus hojas gruesas<br> Y el esmeralda profundo de los mares me responde<br> Que en la brisa salina de cada amanecer<br> Viaja un pincel que como r\u00e1faga<br> Moja tus hojas antes de desaparecer<br> En el ca\u00f1\u00f3n caliente del mediod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Rama de peral<br> Celebro el gris de tu rama ondulante<br> El verde amarillo de tus hojas<br> Y el fruto que me alimenta<br> A m\u00ed y a mi ni\u00f1o dormido.<br> Relicario o soldadillo<br> Enredada entre matorrales<br> Distribuyes la pasi\u00f3n del abrazo<br> Y te dejas caer l\u00e1nguida<br> Como la l\u00e1grima<br> Como el \u00f3vulo<br> Como el espermio florecido.<br> Y all\u00ed,<br> En la oscuridad verde de las quebradas<br> Entre Antofagasta y Valdivia<br> Estallas por la noche<br> O a medio d\u00eda<br> Porque no hay quien detenga<br> Tu lluvia<br> Tu danza<br> Tu estallido vegetal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Renilla<br> De la espesura c\u00f3mplice<br> De tu verde hermanado<br> Se aventuran atrevidas<br> Tus peque\u00f1as ros\u00e1ceas<br> Van hacia adelante por el mundo<br> Inconcientes de su belleza<br> Dejando caer la peque\u00f1a semilla<br> Que es gota<br> O es lluvia<br> Fresca y segura<br> Bajo los ojos y brazos<br> De un verde<br> Que no se rinde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Rosas<br> Desaf\u00edo de la cabeza<br> De las graf\u00edas y del decir acumulado<br> Es abismal distancia<br> Tu estar all\u00e1<br> Y t\u00fa ser entre nosotros<br> Donde eres idea y palabra<br> Y c\u00f3mo no, nunca objeto<br> Vegetal p\u00e9talo tu crecida<br> De desenvueltos ruedos<br> De lenta apertura y celosa<br> Siempre en bot\u00f3n ahorrado<br> Para controlar la entrega<br> Del hombre que te disciplina<br> En humanos calendarios<br> Y a quien hieres sus dedos<br> Para que retarde el corte<br> Para la danza del nuevo ruedo<br> Que en imperceptible ocurrir<br> Sorprende al ojo humano.<br> Por qu\u00e9, me pregunto<br> Con el cactus y el tunar<br> El espino y el cardo blanco<br> Compartes la defensa de la espina?<br> Es la belleza, cae un p\u00e9talo<br> Es el agua, baja una gota<br> Es la noche, impregna el aroma<br> El aroma rosa de suave repliegue<br> Clave secreta del lenguaje vegetal.<br> Soldadillo grande de cordillera<br> Oculta belleza<br> Descubierta por mis ojos<br> Aroma suave que me detuvo en el camino<br> Er\u00f3tico tacto que me conduce a lo profundo<br> Los raudos pasajeros<br> No reparan en tu presencia<br> Y yo me apuro<br> En nombrarte<br> Porque entre tu ser y mi palabra<br> Se levanta un puente indestructible<br> El puente entre un orden que me precede<br> Y una palabra que te hace volver a nacer.<br> Suspiro del mar<br> Hermosa oreja vegetal<br> Tendida en playas y roquer\u00edos de la costa<br> Acampanada corola azulada<br> Oidora de naufragios<br> Y de cantos de sirena.<br> Todo entra por tu pollera humedecida<br> La salina niebla de la madrugada<br> Y la oscuridad profunda<br> De las playas al anochecer<br> En tu fondo has reservado<br> El amarillo oro de muchos soles<br> Porque tambi\u00e9n eres faro<br> De animalillos e insectos<br> Que extraviados en la noche<br> Entre repetidas dunas<br> Hasta dar con sus guaridas<br> Siguen tu luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Trique<br> Siempre en la sombra<br> En las boscosas y altas quebradas<br> Con tu junquillo alado<br> Volant\u00edn libre entre los verdes<br> Has construido en nidos tus flores<br> Como avecillas de ojos amarillos y celestes<br> Entre pisos sostenidos por tu tallo<br> \u00danico tallo hinchado de vida<br> En el sostenido empuje del brote<br> Que de tarde en tarde<br> De oto\u00f1o y martes invisible<br> Ofreci\u00f3 el asomo maravilloso<br> All\u00e1<br> En la sombra desatendida de la quebrada.<br> Uva de cordillera<br> Que arriba no crece nada, dijeron<br> Que solo es piedra y cielo<br> Entre la pezu\u00f1a de la bestia<br> Y la polvorienta roca<br> Te asomaste arisca<br> Yo hice parar la mula<br> Desmont\u00e9 y me sent\u00e9 en la roca<br> Mi mano roz\u00f3 tu espina<br> Y comprendi\u00f3 tu caricia<br> Invisible mata de sed permanente<br> Invisible arbustillo de fruta generosa<br> En las quebradas de Los Andes<br> En la andina soledad.<br> Vinagrillo gordo<br> Creces entre las rocas<br> Sabiendo que el agua escasea<br> Por eso has amanguerado tu tallo<br> Y los has vuelto almac\u00e9n de vertientes<br> El mo\u00f1o abierto de tus delgadas ramas<br> Ondula confiado sabiendo<br> Que la humedad no faltar\u00e1<br> A pesar del desierto que lo persigue.<br> Tu hoja arrebolada y fr\u00e1gil<br> Guarda alg\u00fan parentesco<br> Con los verdes tr\u00e9boles extendidos<br> Me quedo observando el punto<br> En que del grueso tallo<br> Arrancan las delgadas ramas<br> Y un extra\u00f1o alivio<br> Entra a mi alma.<br> Violeta de campo<br> Sostenidas<br> Por un delgado tallo verde<br> Se balancean tus violetas,<br> Confiadas en la docilidad<br> Con que convives con los vientos<br> Se dejan caer<br> Se asoman o se cierran<br> Tus camp\u00e1nulas azules<br> En el medio d\u00eda de los bosques.<br> Violeta de hoja larga<br> Que irrumpa el azul en el verde<br> Que nombre la armon\u00eda de valles y cielos<br> Porque la energ\u00eda amorosa<br> Que escogi\u00f3 en el principio estos colores<br> Sab\u00eda que entre tanto dolor humano<br> El verde<br> Aliviar\u00eda las pieles<br> Y el azul<br> Los ojos cansados al atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Yareta<br> No hay complicidad m\u00e1s f\u00e9rrea<br> Que la de yareta y piedra<br> En el lugar sin respiro del desierto<br> Un pulm\u00f3n verde se asoma y cunde<br> Tapiza y canta<br> Suaviza y rompe<br> La amada monoton\u00eda de un tiempo detenido<br> El hombre se reclina en su muslo<br> El cabrer\u00edo apura el paso<br> Pr\u00f3ximo el coir\u00f3n le ofrece abrigo<br> Le presta pelucas<br> Le barre su patio<br> Coir\u00f3n, yareta<br> En sus h\u00famedos lenguajes<br> En sus lenguajes terrosos<br> Dormir\u00e9 con ustedes esta noche<br> Alejada de mundo<br> Abrigada de lejan\u00eda<br> Coironeada<br> Yareteada<br> Dichosamente<br> Deshumanizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> \u00a9 Leonora Lombardi 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hojas, \u00e1rboles, arbustos y flores Vegetada Ladrillos Tierra Hojas: Hoja de \u00e1lamo blanco Hoja an\u00f3nima Hoja de boldo Hoja de cedr\u00f3n Hoja de ciruelo silvestre Hoja de damasco Hoja de jazm\u00edn en flor Hoja de laurel en flor Hoja de menta Hoja de rosa silvestre Hoja de ruda \u00c1rboles y arbustos: \u00c1rbol Acacia Alerce Algarrobo \u00c1rbol an\u00f3nimo Array\u00e1n Avellano Belloto del norte Boy\u00e9n huayu Canelo Cipr\u00e9s de cordillera Cul\u00e9n Espino<\/p>\n<div class=\"belowpost\"><a class=\"btnmore\" href=\"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/flora-poetica-i-vegetada\/\">Seguir leyendo<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":76,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[6],"class_list":["post-74","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","tag-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":186,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74\/revisions\/186"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/76"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/leonora-m-lombardi.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}