y no se dio cuenta
porque usted nunca se dio cuenta
bueno, era también mi falla
porque yo era excesiva e inevitablemente privada
por eso usted no se dio cuenta
cuando el mismo rostro me fue cambiando
un triángulo que tomaba parte del ojo
a manera de conejo;
la nariz, que siempre tuve como de cierva
ahora era indudablemente de cierva
de la cierva desnuda que siempre vi en el bosque
la boca, bueno, ahora hocico,
para qué, me pregunto ahora
habrán nombrado con tan brusca palabra
con tan hosca palabra
la boca de los animales que solo comen lo que necesitan?
bueno, usted se estará preguntando a dónde va todo esto?
bueno, retomemos, el hocico era el de un ternero
recortado y husmeante
algo de los ojos del búho
se me entró por los míos
porque a mí, usted lo sabe
me gusta mirarlo todo
bueno, lo que usted no nota desde hace tiempo
es que me estoy despidiendo de la humanidad para irme con ellos
si hablamos del cuerpo ahora
tendré que decirle
que tuve el privilegio de elegir
elegí entonces una forma alternada
de venada y de lagarta
para andar por los bosques y los roqueríos
pero qué sorprendido está usted ahora
no, no se inquiete
yo, igualmente, aunque de otro modo
estaré a su lado
merodearé a su lado
no se inquiete usted
si a eso del medio día
oye un grito eco
entre las montañas
no se inquiete usted
son las voces de nosotras
las venadas, las lagartas
que nos hemos vestido con otras ropas
que ahora bailamos al medio día
y que hacemos del grito nuestro canto,
no se inquiete usted.
Poema seleccionado en Concurso internacional “Grito de Mujer” que será publicado en la Antología Somos el grito por el proyecto editorial Rosado Fucsia de República dominicana en marzo de 2020





















Precioso poema sorprendente!
Gracias Benjamín, había o he abandonado este sitio porque no sé manejarlo.